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Terapia de Infusión

Catéteres Periféricos: ¿Qué cuidados especiales requieren?

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Catéteres Periféricos: ¿Qué cuidados especiales requieren?

Por eso no resulta extraño que -todavía- en algunos espacios médicos los estándares de cuidados y el seguimiento de las mejores prácticas sobre el uso de catéteres venosos periféricos sean mínimos ([1]).

 La buena noticia es que en los últimos años estas técnicas han sido revalorizadas debido a la notoria evidencia sobre su importancia para los tratamientos efectivos y la calidad de vida del paciente; además de ser un factor que –bien resuelto- contribuye a disminuir los costos médicos.

 Esta nueva visión sobre estas terapias se basa en un importante cambio de paradigma donde se pasó de ignorar los problemas relacionados con su uso a una cultura de prevención de problemas; cambio que se expresa en una considerable mejoría de los resultados de seguridad y satisfacción de los pacientes ([2]).

 Posiblemente, el mejor ejemplo de este nuevo enfoque sobre el cuidado del sitio intravenoso es la implementación del denominado "bundle" (agrupación de intervenciones para catéteres de línea central), con medidas apuntadas a la prevención de infecciones.

 En este sentido, vale la pena destacar que las tasas históricas de infecciones asociadas con el catéter venoso central -antes de la utilización del bundle- eran de entre 3 a 5 infecciones por cada mil días-cateter. Pero luego de la introducción de estas prácticas, las tasas de infección por esta causa han caído a números cercanos a cero.

 ¿Cuáles son las situaciones que generan problemas con los catéteres periféricos?

Los expertos identifican las principales razones de su fallo con el desalojo o desplazamiento.

 De hecho, de un estudio realizado en Inglaterra surgió que cerca del 36% de los catéteres fallidos habían sido desplazados o desalojados. Y otro trabajo de campo mostró que apenas el 8% de los catéteres periféricos de corto plazo alcanzaban el tiempo de permanencia esperado en el paciente.

 Para poder disminuir el desalojo o desplazamientos de un CVP es clave utilizar el apósito intravenoso correcto. Estos usualmente están diseñados para garantizar, de manera amplia, una estabilización adecuada del dispositivo vascular y también para proveer una barrera efectiva de contención contra las infecciones extraluminales. 

 Por supuesto, se sabe que él apósito debe ser estéril, fácil de aplicar y retirar y debe garantizar la fijación segura del dispositivo. También es recomendable que permita la visualización del sitio de inserción y que esté hecho de materiales que colaboren en la prevención de la formación de humedad bajo el apósito ([3]). 

 Sistemas de fijación

Un estudio de auditoría realizado en una institución británica y publicado en 2011, comparó los resultados obtenidos con dos tipos diferentes de sistemas de fijación existentes en el mercado. El autor del trabajo aclara que –para la investigación- se consideró que el desplazamiento, las fugas y las infiltraciones sufridas por los catéteres fueron directamente influenciados por el apósito que los fijaba.

Los protocolos de cuidados y los insumos descartables relacionados con el acceso venoso fueron consistentes a lo largo de la experiencia, siendo el apósito de estabilización la única variante en las prácticas.

Se utilizaron en las mismas dos apósitos: uno de alta permeabilidad –denominado "S" al que se lo comparó con otro de estabilización avanzada: "T".

Durante el estudio, además de la recolección de datos sobre el número de catéteres fallidos y sus posibles causas, también se realizó una encuesta de opinión entre los profesionales clínicos actuantes, de manera tal de poder evaluar su grado de satisfacción con el cambio de apósito del catéter.

Entre los puntos que se les consultó –relacionados con la estabilización- figuraban los siguientes:

- Disminución de la manipulación del catéter.

- Opinión sobre sí el apósito ayudaba a reducir el movimiento del catéter.

- Si se ajusta y adhiere alrededor del mismo.

- Si se adhiere bien a lo largo del tiempo esperado de permanencia del dispositivo.

Esta encuesta se hizo sobre 77 profesionales clínicos y los resultados de la misma mostraron que el 69% de los consultados dijeron que el apósito T "es mejor o mucho mejor, a la hora de reducir el movimiento o desplazamiento y desprendimiento del catéter" ([4]).

Los apósitos de estabilización

Las buenas prácticas indican que el tiempo óptimo para el reemplazo de un CVP está entre las 72 y las 96 horas. Y los resultados estadísticos del estudio mostraron que -durante el período de uso del apósito de aseguramiento avanzado (el T)-, el número de catéteres que alcanzaron las 72 horas de uso aumentó en un factor de 2.94, comparado con el período de tiempo que duraba el apósito S de alta permeabilidad.

La auditoría también comprobó que tras el cambio de apósitos hubo un aumento significativo en el número de catéteres que superaba las 72 horas de uso, y también se encontró otro dato que, si bien no resultó estadísticamente significativo, sí es una observación interesante: al utilizarse el apósito T se comprobó una reducción en el número general de reinicio de catéteres.

Las causas de fallos

Por otra parte el trabajo del equipo auditor también reveló las causas que generaron que los catéteres fueran remplazados antes de las 72 horas de uso. Estas se debieron –principalmente- a circunstancias vinculadas con la estabilización: desplazamientos, fugas e infiltraciones.

Adicionalmente también se encontró que el 4 % de los fallos fue causado por oclusiones, mientras que entre el 5 y el 7% se debió a dolor en el paciente.

También, tras el uso del producto T, se encontró una reducción significativa en el número de catéteres ocluidos.

Por otra parte, al comparar los parámetros de la auditoría influenciados por los apósitos, los tres factores individuales (desplazamientos,  migraciones  e  infiltraciones) mostraron una reducción al ser utilizado el producto T, por sobre el S; a pesar que no todos ellos fueron estadísticamente  significativos. 

Sin embargo, en general, al totalizar los reemplazos causados por estos  tres factores combinados; desplazamientos, fugas  e infiltraciones, con el producto T, sí se encontró una reducción estadísticamente significativa respecto a los reinicios de CVP relacionados con la estabilización en la que se utilizó un apósito de estabilización avanzada.

Conclusión

Los resultados de este trabajo de comparación de dos diferentes sistemas de estabilización para los  CVPs, sugieren que los avances en la tecnología de apósitos pueden contribuir a lograr una reducción en la cantidad de fallas prematuras de los dispositivos de acceso vascular.

Además, queda en claro que la selección de productos genéricos para incluir en los bundles de cuidado del acceso venoso deben estar basados en la evidencia, para  asegurar que respalden los objetivos más amplios del cuidado de la salud.

 

 

Fuentes y bibliografía:

 

  1. AJIC: Revista Americana de Control de Infecciones 39(5): E61–E62.
  2. Dougherty,  J. Gabriel, J. Kayley, M. Malster, K. Scales (2006)  Auditoría de  catéteres  venosos periféricos por miembros de un foro de terapia intravenosa. Revista Británica de Enfermería 15(2): 1244–9.
  3. Apósitos para catéteres  venosos  periféricos: Ventajas y Desventajas.  Revista Británica de Enfermería 8(21): 1420-7.
  4. Hollenbeak,  G.M.  Caputo  (2011) Reducción de  infecciones al torrente sanguíneo asociadas al catéter venoso central después de la implementación de la supervisión de un residente y de una política de acreditación. Seguridad del Paciente en el Quirófano 5(1): 15.
  5. L. McNicoll, M. Cornell,  J.M. Rocha,  L. Adams,  P.J. Pronovost (2010) La colaboración en la UCI de  Rhode Island: un modelo para reducir en todo el Estado las infecciones al torrente sanguíneo asociadas al catéter venoso central y la neumonía asociada al ventilador. Calidad y Seguridad en el Cuidado de la Salud 19: 555–61.

Departamento de Salud (2010)  Intervención de  Alto Impacto: Bundle de cuidado de catéter venoso periférico. http://hcai.dh.gov.uk/files/2011/03/2011-03-14-HII-Peripheral-intravenous-cannula-bundle-FIN....pdf  (acceso  el  25

de septiembre de 2011)

  1. Frey,  G.J.  Schears  (2006)  ¿Por  qué  estamos atascados en cintas  adhesivas y suturas? Revista de Enfermería de Terapia Intravenosa 29(1): 34–8
  2. Jackson  (2003)  Reflexionando  sobre  la  contribución de la enfermería al acceso  venoso. Revista Británica de Enfermería.

12(11): 657–65.

  1.  
  2. A.C. Ek  (1996) Factores que influyen en la manipulación y control del catéter intravenoso periférico por parte de las enfermeras  –un estudio basado en una entrevista. Revista Internacional de Estudios de Enfermería 33(2): 131–42.
  3. estudio de observación. Revista de Enfermería Avanzada 18(6): 963–71.
  4.  
  5. (2008) Estrategias  para  prevenir infecciones  del  catéter  venoso  periférico.  Revista  Británica  de Enfermería 17(19): S14–S21.
  6. Un marco de práctica actualizado para la técnica aséptica. Revista Británica de Enfermería 19(5 Supp):S5–S11.
  7. Tiempos de  Permanencia  de Catéteres Intravenosos  Periféricos: Una Comparación de Tres Métodos de Estabilización para la Implementación de un Protocolo de Cambio Programado de 96 horas. Revista de Enfermería de Terapia Intravenosa 29(1): 14–7.

[1] Auditoría retrospectiva comparativa de dos apósitos para la estabilización de catéteres venosos periféricos. A Jackson (Revista Británica de Enfermería, 2012 -Suplemento Intravenoso, Vol 21, No 2).

 

[2]  DePalo et al, 2010; Cherry et al, 2011.

[3]  Kiernan,  1997

[4]  Auditoría retrospectiva comparativa de dos apósitos para la estabilización de catéteres venosos periféricos. A Jackson (Revista Británica de Enfermería, 2012 -Suplemento Intravenoso, Vol 21, No 2).