MEJORES PRÁCTICAS

Terapia de Infusión

Complicaciones en la colocación de catéteres IV periféricos

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Complicaciones en la colocación de catéteres IV periféricos
Complicaciones en la colocación de catéteres IV periféricos

El empleo de catéteres intravasculares es una las prácticas más comunes de la enfermería. Estos se utilizan tanto en pacientes recién nacidos hasta adultos mayores; 

Con inserciones anatómicas en zonas muy variadas y duraciones de amplio rango.Una de las intervenciones hospitalarias usuales es la terapia de infusión. Por ejemplo, en EE.UU, cada año se utilizan más de 150 millones de dispositivos IV para la administración de fluidos y prácticas médicas. Y la necesaridad de hacer un uso correcto de estos instrumentos queda patente a partir de otra cifra epidemiológica: año tras año, en dicho país, se registran unas 200.000 infecciones asociadas al cuidado de la salud (IACS).

Lo interesante es que una proporción importante de esas complicaciones puede ser prevenida, mejorando la atención del paciente, minimizando las molestias y también reduciendo los costos en materia de insumos y tiempo de internación. Esto es posible siguiendo las guías internacionales sobre la materia y cumpliendo con las mejores prácticas.

Una de las claves de la prevención es elegir el material teniendo en cuenta la situación de salud del paciente, incluyendo condiciones tales como deshidratación, obesidad, diabetes, enfermedades pulmonares cardíacas; oncológicas, renales y venas escleróticas, entre otros.

La colocación de catéteres también debe ser manejada con cuidados particulares en determinados grupos de pacientes. Por ejemplo, recién nacidos, pediátricos y adultos mayores.

Las principales complicaciones de una terapia intravenosa periférica son:

* Hematoma
* Daño del nervio
* Flebitis
* Infiltración
* Extravasación
* Oclusión
* Infección local o del sitio

Hematoma: es uno de los inconvenientes más comunes. Se trata de una extravasación sanguínea en el sitio de punción, que generalmente aparece durante, o después, de la colocación o retiro del catéter, ante una venopunción incompleta o una penetración de la pared posterior.

Las situaciones que pueden precipitar la formación de un hematoma son: venas frágiles o pequeñas en relación con el calibre de la aguja; que la aguja traspase la pared posterior de la vena punzada. O perforar parcialmente la vena. También por la realización de diversos intentos de punción sin éxito; por extraer la aguja sin retirar previamente el torniquete, y finalmente por aplicar una presión inadecuada en la zona de la punción.

Daños del nervio: las causas de esta situación pueden ser varias, incluyendo la práctica hecha por un profesional inexperto, la realización de múltiples intentos o el realizar un "sondeo" de inserción. Genera una serie de consecuencias importantes entre las que se cuentan algunas menores -dolor, entumecimiento, hormigueo, incomodidad en el paciente, movilidad limitada, pérdida de acceso venoso- hasta otras mayores (Distrofia refleja).

Flebitis: Es una inflamación de la íntima, que puede convertirse en una complicación progresiva. Puede presentarse dolor en la zona de punción, eritema, edema, calor y formación de un tracto palpable a lo largo de la vena. Entre las consecuencias negativas se considera la pérdida del catéter; retraso en la entrada a régimen de medicación, movilidad restringida, riego de septicemia y –por supuesto- también impacta en el aumento en los costos de salud.

Estas situaciones pueden ser causadas por la técnica usada para la inserción, una mala elección del material, calibre o longitud del catéter; la anatomía o condición de la vena elegida; y el tipo de soluciones o medicamentos administrados a través del acceso IV. La literatura médica define tres tipos de flebitis: Química; Mecánica y Bacteriana.

Infiltración: es la administración inadvertida de una solución o medicamentos no vesicante en el tejido adyacente al sitio de inserción.

Se define como No Vesicante a una medicación intravenosa, que incluye -pero que no está limitada- a fármacos administrados para tratar el cáncer, y que generalmente no ocasionan daño a los tejidos.

Extravasación: es la administración inadvertida de una solución o medicamento vesicante en el tejido adyacente al sitio de inserción.

Los síntomas y signos principales son los siguientes: hinchazón; eritema; hipersensibilidad; dolor (sensación quemante); de coloración; ausencia retorno sanguíneo; sensación extraña sobre el tejido.

La Infiltración y la Extravasacion tienen diversas causas: por ejemplo, una desfavorable relación catéter/vena; selección inapropiada de la misma; mala técnica de venopunción; excesiva manipulación del catéter; actividad del paciente y estabilización o aseguramiento deficiente.

Es importante desmitificar una las creencias más comunes y es que la alarma de la bomba de infusión detectará enseguida una infiltración. También es un equívoco pensar que si hay retorno sanguíneo no hay infiltración.

Oclusión del catéter: se la define como una cánula obstruida debido a la formación de un coágulo sanguíneo o a la precipitación de un
soluto en la solución. Puede ser parcial o completa.

Los signos y síntomas que generas son claros: resistencia al infundir la solución; imposibilidad de irrigar u obtener retorno; es posible infundir pero no aspirar; velocidad de infusión es lenta o se detiene; fuga o infiltración de fluido.

Las causas de esta situación pueden ser varias y pueden incluir un catéter o tubo acodado; una abrazadera cerrada, precipitado de fármacos, trombo o manga de fibrina intraluminal o extraluminal o una mala posición de la punta del catéter.

Infección de sitio: los síntomas de esta esta situación son eritema / hinchazón; aumento del conteo de glóbulos blancos; aumento de la temperatura y drenaje purulento. Los factores que contribuyen a esta infección son: largo tiempo de permanencia; inserción realizada en un ambiente o situación de urgencia; mala técnica; estabilización o aseguramiento del catéter deficitario; apósitos desprendidos o contaminados y una vigilancia y valoración inadecuadas de la situación.

El tratamiento usual ante estos casos es discontinuar el acceso periférico; realizar un cultivo y drenar; aplicar antibiótico tópico, (según direccionamiento) aplicar apósito estéril y vigilar y valorar.

Para evitar esta situación en lo posible, hay que utilizar técnicas asépticas; mantener correctamente el sitio IV; realizar un adecuado lavado de manos y utilizar insumos descartables.

Desprendimiento o desconexión
Hay casos donde puede darse un desprendimiento o desconexión del dispositivo IV. Por eso es clave usar técnicas reconocidas para asegurarlo y estabilizarlo correctamente. Entre ellas se destacan la técnica en "V", en "U" o la que se usa para el dispositivo con alas.

El desprendimiento causado por mala estabilización puede generar riesgo para el paciente, incluyendo flebitis, infiltración, extravasación, o desconexión. Estas circunstancias también causa molestias innecesarias la interrupción de régimen de medicación y un incremento de los costos.

Para poder estabilizar correctamente este tipo de dispositivos periféricos hay diferentes opciones:

- Cinta adhesiva estéril
- Tiras adhesivas quirúrgicas
- Dispositivo adhesivo de anclaje
- Apósitos transparentes modificados

Por las razones antes mencionadas cuando el catéter está correctamente estabilizado por medio de un dispositivo bien fijado, se reducen y previenen complicaciones; no se pierden accesos venosos, y se genera seguridad para el paciente y para el profesional. Es costo-efectivo, ya que se reducen los tiempos de enfermería, se usan en forma racional los insumos y se reducen costos generales.

Las investigaciones han mostrado que usar un dispositivo de estabilización reduce los riesgos de desprendimiento o de desconexión y también de infección. Es menor la pérdida de integridad de la piel y disminuye el potencial de dolor del paciente.

Finalmente, es importante realizar una selección adecuada del dispositivo vascular a utilizar en cada práctica. Si desde el comienzo del tratamiento se eligió el dispositivo correcto son mayores las probabilidades de que sobrevivan a la duración de la terapia de infusión y de que los procedimientos sean menos invasivos.

Cabe recordar que, si bien la terapia de infusión venosa periférica tiene riesgos inherentes, la mayoría de las complicaciones de los catéteres venosos periféricos son prevenibles.


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